© Proudly created with Wix.com

Porqué es importante la psicomotricidad libre

January 19, 2017

La experiencia de la psicomotricidad libre como mamá y en la consulta con mis pacientes, ha sido una experiencia totalmente enriquecedora y maravillosa. Ojalá poder trasmitirles el desafío que tenemos como familias y como sociedad con respecto al movimiento de nuestros niños.

 

“El niño no solo es activo, sino que alberga la capacidad de descubrir y crecer por sí mismo (…) hay un dinamismo biológico, que induce al crecimiento físico” (Chantal de Truchis). Y es que, como dice Mirtha Chokler, el bebé es un sujeto de acción, no solo de reacción, desde su más temprana edad.

 

Numerosos estudios e investigaciones respaldan la importancia de no forzar posturas en los niños pequeños. El no forzar posturas refiere a no poner al niño en posiciones que él no alcance por sí mismo. El apuro e insistencia por sentarlo entre cojines o que “refuerce” sus piernas con el andador, no favorece su desarrollo físico ni emocional… “un bebe coaccionado para mantenerse sentado con un equilibrio precario, aun apoyado o sujetado en una sillita, si no está maduro para hacerlo, se ve obligado a quedarse fijo con el tronco rígido en esa posición (…). Tenso para sostener su tronco, rigidiza la manipulación, limitando la disponibilidad corporal y sus posibilidades atencionales, exploratorias y práxicas” (dra. Mirtha Chokler, documento Pikler-Loczy).

 

Hay muchos modelos de crianza que tienen una mirada adultocentrica de la infancia, es decir, que no está basada en la confianza del niño pequeño, ya que sitúa al adulto en un papel dominador de la criatura, donde es el niño quien tiene que adecuarse al mundo adulto perdiendo de foco las necesidades biológicas básicas de un bebé-niño, de las cuales dependerá en gran medida su desarrollo físico, intelectual y emocional. Así, desde muy pequeños se les va inhibiendo la posibilidad de movimientos espontáneos en su proceso madurativo, lo que va interfiriendo en su seguridad postural y afectiva.

 

El adulto es el que cuida, el que protege, el que acompaña, el que alimenta, el que contiene y sostiene, el que calma y estructura. Sin duda el adulto pone límites, establece las rutinas,  ofrece un encuadre, lo que es fundamental para que el niño se sienta seguro y contenido, para que pueda ejercer su libertad y su expansión. El cambio de mirada, desde lo adultocentrico a centrarnos en el niño pequeño, tiene que ver con entender, respetar y empatizar con su ritmo de desarrollo. Tiene que ver con reflexionar sobre la autonomía de los bebes y niños pequeños, y comenzar a integrar que “la vida de un bebé es su sensoriomotricidad y la autonomía, aunque pequeña, precaria e inestable, existe y se desarrolla al inicio de la vida” (dra. Mirtha Chokler, documento Pikler-Loczy).

 

Y es que, con respecto a la autonomía hay una confusión, desde mi punto de vista, muy violenta. A los bebés se les niega completamente y a los niños se les exige autonomía sin conocer los procesos madurativos de esa criatura en particular. Así, se comienza, desde muy pequeños, con un juego de exigencias y evaluaciones totalmente infundado y que lo único que logra es acorazar e inhibir al niño (y al adulto en que se convertirá). La autonomía tiene su base en el respeto del otro y es el resultado de un proceso co-regulatorio. A medida que el niño va creciendo las expresiones o conductas como las pataletas, el botar la comida al suelo, el no querer quedarse con la abuela que es tan amorosa o el tener días en que pareciera que solo quiere estar en brazos, entre miles de otros ejemplos, es normal, natural y sano. La co-regulación que nosotros, como adultos cuidadores, podamos otorgarle con infinita paciencia y empatía, es la base de su camino hacia la autorregulación emocional.

 

“Si el bebé vive las condiciones de seguridad afectiva trata de desarrollar sus capacidades y, si se le ofrece esta posibilidad adquiere, de esta manera, gran soltura y autonomía basadas en la confianza en sí mismo” (Chantal de Truchis). 

 

Poner a un bebé de tres meses de espalda, apoyado en una mantita o en una piel de oveja, en un espacio contenido y pensado para

él, con juguetes adecuados y ropa cómoda, es abrirle un mundo de posibilidades. Somos mamíferos y como tales, el instinto lleva al movimiento y al descubrimiento. Imagina a ese mismo bebé sentado en la silla nido (algunas en constante vibración) con los juguetes colgando…¿Qué posibilidad de movimiento tiene? ¿Qué puede explorar? Un bebé-niño que siente seguridad afectiva a medida que va creciendo apreciará y gozará sus espacios de juego, movimiento y expansión. Irá descubriendo el espacio acompañado del adulto que observa, que está disponible, pero no necesariamente estimulándolo constantemente. Confiar en el bebé y en el niño es confiar en sus ritmos de crecimiento y aprendizaje. El adulto cuidador tiene muchas oportunidades para estar activo, presente y disponible. Por ejemplo, en sus cuidados básicos cotidianos, al bañarlo y alimentarlo o en sus momentos de porteo o regaloneo, así el bebé va adquiriendo una confianza básica, hay una ritmicidad entre momentos de contención y dependencia a momentos de mayor expansión y exploración, fundamental en el desarrollo de su cerebro, en las bases de su psiquismo y su seguridad emocional. Ritmicididad que no es lineal y que esté directamente influida por los estados emocionales del niño y su entorno más cercano.

 

“Todos los bebés utilizan su motricidad no solo para moverse, para desplazarse para tomar los objetos o para expresar sus emociones sino, fundamentalmente, para ser y para aprender a pensar” (dra. Mirtha Chokler, documento Pikler-Loczy).

 

Los invito a ser parte de esta mirada, donde el bebé es por medio de su sensoriomotricidad, sus emociones y su movilidad. Los invito a observar a su niño moviendose en el mundo, para ir  conociéndolo sin imponerle todo y en todo momento, sin necesidad de estimularlo. Los invito a mirar, a acompañar y confiar. No me cabe duda que se llevarán sorpresas maravillosas.

 

Por Ignacia Eyzaguirre

 

Referencias

- De Truchis, Chantal. El despertar al mundo de tu bebe. Barcelona, editorial Oniro 2003.

- Chokler, Mirtha. De  El concepto de Autonomía en el desarrollo infantil temprano. Coherencia entre práctica y teoría. Distribuido por Pikler-Loczy Euskal Erico elkartea.

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square